top of page

DOLOR EN LA PARTE ANTERIOR DE LA RODILLA

  • hace 6 días
  • 10 min de lectura

Actualizado: hace 6 días



El dolor en la parte anterior de la rodilla aparece delante, alrededor o detrás de la rótula. Es frecuente en personas que bailan, corren, saltan o realizan movimientos repetidos de flexión. Suele sentirse al hacer pliés, sentadillas, subir y bajar escaleras, aterrizar después de un salto o levantarse tras pasar bastante tiempo sentada.


“Dolor anterior de rodilla” indica la zona donde se percibe la molestia. El origen puede encontrarse en distintas estructuras. Una de las causas más habituales es el dolor femoropatelar, relacionado con la articulación formada por la rótula y el fémur.


¿Qué sucede entre la rótula y el fémur?


La rótula se encuentra dentro del tendón del cuádriceps y se desliza por un canal del fémur llamado tróclea femoral. Actúa como una polea: mejora la capacidad del cuádriceps para extender la rodilla y distribuye las fuerzas producidas durante el movimiento.


Cuando flexionamos la rodilla, la rótula entra progresivamente en contacto con el fémur. Cuanto mayor es la flexión y mayor la fuerza que realiza el cuádriceps, mayor puede ser la carga compresiva sobre esta articulación.


Esta carga forma parte del funcionamiento normal de la rodilla. La molestia suele aparecer cuando la cantidad de trabajo supera temporalmente la capacidad de adaptación de la persona.


Por ejemplo:

  • Una bailarina pasa de dos a cinco clases semanales después de las vacaciones.

  • Una coreografía incluye numerosos pliés profundos, saltos y cambios de nivel.

  • Se repite muchas veces una secuencia sobre una sola pierna.

  • El entrenamiento aumenta antes de que la fuerza y la resistencia se hayan adaptado.

  • La rodilla recibe una carga similar durante varios días seguidos, con poca recuperación.


Los estudios biomecánicos muestran que la carga femoropatelar cambia según el ejercicio y el grado de flexión. En una sentadilla profunda, por ejemplo, el cuádriceps necesita producir más fuerza y aumenta la compresión entre la rótula y el fémur. Esto convierte la profundidad, el número de repeticiones y la velocidad en variables importantes para graduar el entrenamiento. (Powers et al., 2014)


¿Cómo se reconoce el dolor femoropatelar?

Suele presentarse como un dolor difuso alrededor o detrás de la rótula. A veces cuesta señalarlo con un dedo porque se percibe como una zona amplia.


Puede aparecer durante:

  • Pliés y sentadillas

  • Bajadas al suelo y recuperaciones

  • Saltos y aterrizajes

  • Escaleras

  • Carrera

  • Equilibrios sobre una pierna

  • Posiciones mantenidas con la rodilla flexionada

  • El momento de levantarse después de estar sentada


La reproducción del dolor durante una sentadilla constituye uno de los datos que se utilizan en la valoración clínica del dolor femoropatelar. (Willy et al., 2019)


La biomecánica implica a toda la pierna

La rótula forma parte de un sistema en el que participan la pelvis, la cadera, el fémur, la tibia, el tobillo y el pie. Por eso conviene observar el movimiento completo.


Control de la cadera y del fémur

Durante un plié sobre una pierna, el fémur puede girar hacia dentro mientras la rodilla se desplaza medialmente. Este patrón recibe el nombre de valgo dinámico. En algunas personas puede modificar la relación entre la rótula y el fémur y aumentar la sensibilidad durante el movimiento.


Un estudio realizado mediante resonancia magnética durante sentadillas encontró una mayor rotación interna del fémur en un grupo de mujeres con dolor femoropatelar. La investigación contaba con una muestra pequeña, de modo que describe un posible factor y no una causa universal. (Souza et al., 2010)


En danza podemos observarlo cuando:

  • La pelvis se desplaza hacia un lado durante un apoyo.

  • La rodilla pierde la dirección del pie al bajar.

  • La rotación externa se mantiene desde los pies, mientras la cadera gira hacia dentro.

  • La bailarina sostiene el movimiento bloqueando la rodilla en lugar de distribuir el peso.


El objetivo consiste en mejorar la coordinación y la capacidad de producir fuerza en distintos recorridos, más que en perseguir una alineación rígida.


Rotación externa o turnout

El turnout se construye mediante la participación conjunta de la cadera, la rodilla, la tibia, el tobillo y el pie. Cuando se busca una apertura mayor que la disponible, pueden aparecer compensaciones: pronación del pie, rotación de la tibia, desplazamiento de la rodilla o cambios en la posición pélvica.


La evidencia actual encuentra relaciones posibles entre el turnout compensado y las lesiones, aunque los estudios disponibles presentan metodologías muy distintas. Por eso resulta más útil observar cómo distribuye cada bailarina su rotación que afirmar que existe una única posición correcta. (Kaufmann et al., 2021)


Tobillo y pie

La movilidad del tobillo permite que la tibia avance durante el plié. Cuando este movimiento resulta limitado, el cuerpo puede compensar levantando el talón, inclinando el tronco, girando el pie o desplazando la rodilla.


El pie también participa en la absorción y transferencia de fuerzas. Una valoración biomecánica puede estudiar:

  • Movilidad del tobillo

  • Distribución del apoyo

  • Control del arco plantar

  • Dirección de la rodilla respecto al pie

  • Capacidad para desacelerar el movimiento

  • Diferencias entre ambas piernas


Dolor, carga y capacidad

Una forma sencilla de comprender este problema consiste en pensar en dos elementos:

Carga: cantidad de trabajo que recibe la rodilla.

Capacidad: cantidad de trabajo que la rodilla puede tolerar en ese momento.


La carga depende de la profundidad, velocidad, impacto, número de repeticiones, horas de entrenamiento y frecuencia semanal. La capacidad se desarrolla con fuerza, coordinación, exposición progresiva y tiempos de recuperación.


Una bailarina puede tolerar perfectamente veinte pliés y empezar a sentir molestias al realizar cien. Otra puede bailar durante una hora y experimentar dolor al día siguiente después de añadir saltos, tacones y trabajo de suelo. El movimiento puede ser el mismo, mientras cambia la dosis.


El dolor funciona aquí como una señal de que conviene reorganizar la carga. Su presencia permite revisar el entrenamiento antes de que la molestia se vuelva más persistente.


Ejemplos aplicados a la danza

Ejemplo 1: dolor durante los pliés profundos

Una alumna siente dolor alrededor de la rótula cuando baja al final de un grand plié. El demi-plié resulta cómodo.

En este caso se puede trabajar temporalmente con un recorrido más corto, reducir las repeticiones profundas y desarrollar fuerza dentro del rango tolerado. La profundidad se recupera progresivamente a medida que mejora la capacidad de la rodilla.


Ejemplo 2: dolor después de una clase con saltos

La rodilla se siente bien durante el calentamiento y empieza a molestar tras muchas recepciones.

Conviene observar el volumen total de saltos, la calidad del aterrizaje, el cansancio, la distribución del peso y la recuperación entre clases. Una fase inicial con menos repeticiones puede permitir conservar el trabajo técnico.


Ejemplo 3: la rodilla entra hacia dentro en apoyos unipodales

Durante una bajada sobre una pierna, la pelvis se desplaza y la rodilla pierde la dirección del segundo o tercer dedo del pie.

El trabajo puede incluir fuerza de cuádriceps y cadera, control de pelvis, equilibrio, propiocepción y práctica del gesto a menor velocidad. Después se traslada esa coordinación a giros, desplazamientos y coreografías.


Ejemplo 4: dolor al arrodillarse en floorwork

Cuando el dolor aparece al apoyar directamente la rótula sobre el suelo, el origen puede encontrarse en estructuras superficiales, como la bursa prepatelar, en lugar de la articulación femoropatelar.

En este caso conviene revisar la superficie, las rodilleras, el punto de contacto y la forma de transferir el peso.


La zona del dolor ofrece algunas pistas

Zona o situación

Posible estructura relacionada

Alrededor o detrás de la rótula

Articulación femoropatelar

Debajo de la rótula, sobre el tendón

Tendón rotuliano

Encima de la rótula

Tendón del cuádriceps

Sobre la rótula al arrodillarse

Bursa prepatelar

Debajo de la rótula, con sensación de pinzamiento

Grasa infrapatelar o grasa de Hoffa

Tuberosidad de la tibia durante el crecimiento

Enfermedad de Osgood-Schlatter

Esta tabla sirve como orientación educativa. La localización por sí sola permite formular hipótesis, mientras que el diagnóstico requiere historia clínica, exploración y pruebas complementarias cuando estén indicadas.


¿Qué suele ayudar?

Las recomendaciones actuales sitúan la educación y el ejercicio como elementos principales para tratar el dolor femoropatelar. El programa se adapta a la situación de cada persona y puede incluir:

  • Regulación temporal de la profundidad y el volumen de entrenamiento

  • Fortalecimiento progresivo del cuádriceps

  • Trabajo de cadera cuando la valoración lo indica

  • Ejercicios de equilibrio y control sobre una pierna

  • Reentrenamiento de pliés, aterrizajes y cambios de nivel

  • Recuperación gradual de saltos y movimientos rápidos

  • Revisión del calzado y de los apoyos

  • Vendaje, plantillas o terapia manual como recursos complementarios en casos concretos


La recuperación suele avanzar mejor con actividad adaptada y progresiva. La guía de buenas prácticas publicada en 2024 recomienda combinar ejercicios dirigidos a la rodilla, y en algunos casos a la cadera, con educación y ajustes individualizados del movimiento y de la carga. (Neal et al., 2024)


El dolor anterior de rodilla en bailarinas

En un estudio con 132 bailarinas de entre 12 y 14 años, el 64,1 % presentó dolor femoropatelar. Se encontraron asociaciones con la propiocepción del tobillo, las asimetrías en el equilibrio dinámico y la distribución de las horas de práctica. Esta cifra pertenece a una población adolescente concreta y sirve para mostrar la relevancia de observar la carga desde las primeras etapas de formación. (Steinberg et al., 2020)


La técnica importa, aunque constituye solo una parte del problema. También influyen los cambios bruscos de entrenamiento, la fuerza disponible, las características anatómicas, el historial previo y la manera en que se organiza la práctica.


Cuándo consultar

Conviene acudir a un profesional sanitario cuando aparece alguno de estos signos:

  • Dolor intenso después de una caída, giro o golpe

  • Inflamación importante o de aparición rápida

  • Dificultad para apoyar el peso

  • Bloqueo de la rodilla

  • Sensación repetida de que la rodilla falla

  • Deformidad o desplazamiento visible de la rótula

  • Fiebre, calor o enrojecimiento alrededor de la articulación

  • Dolor que aumenta semana tras semana

  • Molestia persistente que limita la vida diaria o las clases


¿Qué sucede cuando bailamos con tacones?



Bailar con tacones modifica la organización de todo el cuerpo. El talón permanece elevado, el tobillo se sitúa en flexión plantar y una mayor parte del peso se desplaza hacia el antepié. La base de apoyo se reduce y el cuerpo realiza ajustes en los tobillos, las rodillas, las caderas y el tronco para conservar el equilibrio.


En la rodilla suele aumentar ligeramente la flexión durante el apoyo. Esta posición exige más trabajo del cuádriceps y puede incrementar la fuerza de contacto entre la rótula y el fémur. Un estudio biomecánico encontró un aumento progresivo del estrés femoropatelar al comparar tacones de aproximadamente 1, 6 y 9 centímetros. (Ho, Blanchette y Powers, 2012)


Una revisión de 81 estudios también observó que los tacones desplazan la presión hacia la parte anterior del pie, modifican la marcha y reducen el equilibrio estático y dinámico. Los cambios se concentran especialmente en la rodilla, el tobillo y el pie. (Zeng et al., 2023)


Estos estudios analizan principalmente caminar con tacones. Una coreografía añade otros elementos: pliés, desplazamientos laterales, giros, cambios de peso, trabajo sobre una pierna y movimientos rápidos. La demanda final depende de varios factores:

  • Altura y grosor del tacón

  • Posición del tacón respecto al centro del talón

  • Sujeción del tobillo

  • Flexibilidad y estabilidad del zapato

  • Tipo de suelo

  • Duración de la coreografía

  • Cantidad de pliés y cambios de nivel

  • Experiencia bailando con tacones

  • Fuerza del pie, tobillo, cuádriceps y cadera

  • Presencia previa de dolor


Un zapato diseñado para danza, sujeto al tobillo y bien ajustado permite controlar mejor las transferencias de peso que un zapato de calle. La altura del tacón sigue modificando la carga, aunque el diseño facilita la estabilidad y la movilidad necesarias para bailar.


Cuando existe dolor anterior de rodilla, puede resultar útil empezar con un tacón más bajo y ancho, trabajar primero la secuencia con calzado plano y pasar después a bloques breves con tacones. También conviene reducir temporalmente la profundidad de los pliés, la cantidad de saltos y las repeticiones sobre una sola pierna.


El objetivo consiste en desarrollar capacidad de forma progresiva. Bailar con tacones forma parte del lenguaje técnico y expresivo de muchas disciplinas. La preparación física, el calzado, la progresión y la organización del entrenamiento determinan cómo responde cada cuerpo.


Una lectura simbólica: la biodecodificación

La biodecodificación parte de la idea de que el cuerpo también expresa experiencias emocionales, conflictos internos y situaciones que todavía buscan una forma de ser comprendidas. Desde esta mirada, el síntoma puede convertirse en una puerta de entrada hacia aspectos de nuestra historia que necesitan atención.


Las rodillas están relacionadas simbólicamente con la capacidad de avanzar, cambiar de dirección, adaptarnos y sostenernos mientras atravesamos una transformación. También hablan de flexibilidad: la posibilidad de ceder cuando es necesario, conservar nuestra posición cuando algo es importante y encontrar un punto intermedio entre la rigidez y la renuncia.


El dolor en la parte anterior de la rodilla puede invitar a observar nuestra relación con el futuro y con los pasos que queremos dar. La zona anterior del cuerpo mira hacia delante. Por eso, esta molestia puede aparecer vinculada a un deseo de avanzar que convive con miedo, inseguridad, presión o dudas ante lo que viene.

También puede señalar una etapa en la que sentimos que debemos continuar a un ritmo superior al que podemos sostener. Quizá existe una decisión pendiente, una exigencia que pesa demasiado o una situación ante la que sentimos que tenemos que doblarnos constantemente para adaptarnos.


En una bailarina, esta lectura adquiere un sentido especial. Las rodillas permiten bajar, subir, recibir el peso, impulsarse y cambiar de nivel. Nos enseñan a ceder sin derrumbarnos, a sostenernos sin endurecernos y a avanzar sin empujar el cuerpo más allá de su momento.


Podemos acompañar esta exploración con algunas preguntas:

  • ¿Hacia dónde quiero avanzar en este momento?

  • ¿Qué siento cuando pienso en dar el siguiente paso?

  • ¿Estoy respetando mi propio ritmo?

  • ¿En qué situación siento que tengo que ceder demasiado?

  • ¿Dónde estoy manteniendo una postura rígida para protegerme?

  • ¿Qué decisión llevo tiempo aplazando?

  • ¿Qué responsabilidad siento que pesa sobre mí?

  • ¿Qué apoyo necesito para moverme con mayor confianza?

  • ¿Cómo puedo avanzar desde el deseo en lugar de hacerlo desde la exigencia?

  • ¿Qué cambiaría si permitiera que el movimiento fuera más gradual?


El objetivo consiste en escuchar el síntoma con curiosidad, liberándolo de cualquier idea de culpa. La pregunta deja de ser «¿qué he hecho mal?» y se transforma en «¿qué está intentando mostrarme mi cuerpo?».


La biomecánica permite comprender las fuerzas, los apoyos y los patrones de movimiento que participan en el dolor. La biodecodificación amplía la observación hacia la historia emocional y el significado personal de ese momento. Ambas miradas pueden convivir dentro de un proceso corporal que atienda la estructura, el movimiento y la experiencia de la persona.


Este ejercicio te invita a escuchar qué puede estar expresando el dolor de rodilla. A través de la respiración, el movimiento suave y la escritura, podrás explorar tu relación con avanzar, ceder, sostener y respetar tu propio ritmo.


Referencias

Neal, B. S., Lack, S. D., Bartholomew, C. y Morrissey, D. (2024). Best practice guide for patellofemoral pain based on synthesis of a systematic review, the patient voice and expert clinical reasoning. British Journal of Sports Medicine, 58(24), 1486-1495. https://doi.org/10.1136/bjsports-2024-108110

Willy, R. W. et al. (2019). Patellofemoral Pain: Clinical Practice Guidelines. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 49(9), CPG1-CPG95. https://doi.org/10.2519/jospt.2019.0302

Powers, C. M. et al. (2014). Patellofemoral joint stress during weight-bearing and non-weight-bearing quadriceps exercises. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24673446/

Souza, R. B., Draper, C. E., Fredericson, M. y Powers, C. M. (2010). Femur rotation and patellofemoral joint kinematics: a weight-bearing magnetic resonance imaging analysis. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 40(5), 277-285. https://doi.org/10.2519/jospt.2010.3215

Steinberg, N. et al. (2020). Unilateral and bilateral patellofemoral pain in young female dancers: associated factors. Journal of Sports Sciences, 38(7), 719-730. https://doi.org/10.1080/02640414.2020.1727822

Kaufmann, J. E., Nelissen, R. G. H. H., Exner-Grave, E. y Gademan, M. G. J. (2021). Does forced or compensated turnout lead to musculoskeletal injuries in dancers? Journal of Biomechanics, 114, 110084. https://doi.org/10.1016/j.jbiomech.2020.110084

Contenido educativo. La valoración de una fisioterapeuta, médica o profesional de la salud permite identificar el origen del dolor y adaptar el trabajo a cada rodilla.

LOGOS transparente.png
bottom of page