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Base de sustentación y equilibrio: cómo se organiza el cuerpo para bailar

  • hace 5 días
  • 5 min de lectura

El equilibrio suele percibirse como la capacidad de permanecer quieta. Desde la biomecánica, es una actividad continua: el cuerpo realiza pequeños ajustes para organizar el peso, responder a la gravedad y adaptarse al movimiento.

Cada relevé, giro, caída o cambio de dirección modifica la relación entre la base de sustentación, el centro de masas y las fuerzas que actúan sobre el cuerpo.


¿Qué es la base de sustentación?

La base de sustentación es la superficie delimitada por los puntos del cuerpo que están en contacto con el suelo, una silla, una pared u otro apoyo.

Cuando permanecemos de pie con las piernas separadas, la base incluye ambos pies y el espacio comprendido entre ellos. Al juntar los pies, la base se reduce. En un apoyo sobre una sola pierna, el área disponible corresponde principalmente al pie de apoyo. Durante un relevé, la base se concentra en el antepié y los dedos.

Posición

Base de sustentación

Exigencia de equilibrio

Dos pies separados

Amplia

Menor

Dos pies juntos

Reducida

Media

Un solo pie

Pequeña

Alta

Relevé sobre un pie

Muy pequeña

Muy alta

Manos y rodillas en el suelo

Amplia y distribuida

Variable

Movimiento con silla

Incluye cuerpo y objeto

Depende de la distribución del peso

Una base amplia facilita la estabilidad. Una base pequeña aumenta la participación de los músculos del pie, el tobillo, la cadera y el tronco.


Centro de masas y organización del peso

El centro de masas representa el punto teórico donde se concentra la masa del cuerpo. Su posición cambia constantemente según la postura.

Al elevar los brazos, inclinar el torso o extender una pierna, el centro de masas se desplaza. Para mantener el equilibrio, el sistema nervioso reorganiza la presión contra el suelo y ajusta la posición de los segmentos corporales.

La estabilidad aumenta cuando la proyección vertical del centro de masas permanece dentro de la base de sustentación. Cuando esta proyección se acerca a uno de sus límites, el cuerpo puede recuperar la organización mediante diferentes estrategias:

  • Desplazar el peso en dirección contraria

  • Ajustar la posición del pie

  • Flexionar tobillos, rodillas o caderas

  • Activar la musculatura del tronco

  • Ampliar la base mediante un paso

  • Transformar la pérdida de equilibrio en otro movimiento

En danza, cruzar temporalmente estos límites también puede formar parte de la coreografía. Una caída controlada, una inclinación o un desplazamiento fuera del eje utilizan el desequilibrio como impulso expresivo.


El pie como superficie sensible

El pie interpreta continuamente la relación con el suelo. El talón, el primer metatarsiano, el quinto metatarsiano y los dedos participan en la distribución de las presiones.

En una posición paralela, podemos sentir cómo el peso viaja hacia delante, hacia atrás y hacia los laterales. En el relevé, la superficie de apoyo disminuye y aumenta la precisión necesaria para organizar el tobillo.

Un apoyo funcional combina contacto, sensibilidad y capacidad de ajuste. Agarrar intensamente el suelo con los dedos puede aumentar la tensión. Distribuir la presión y permitir pequeños cambios favorece una respuesta más adaptable.

Los sistemas que construyen el equilibrio

El equilibrio surge de la integración de tres grandes fuentes de información:

Sistema visual

La mirada ofrece referencias sobre el espacio, la distancia y la orientación. Durante los giros, el spotting ayuda a recuperar una referencia visual después de cada rotación.

Sistema vestibular

Situado en el oído interno, informa sobre la posición y la aceleración de la cabeza. Participa especialmente en giros, inclinaciones, caídas y cambios rápidos de nivel.

Sistema somatosensorial

Incluye la información procedente de la piel, los músculos, los tendones y las articulaciones. Permite percibir la presión de los pies, la posición de las piernas y la relación entre las diferentes partes del cuerpo.

El sistema nervioso combina estas señales y modifica su importancia según la situación. Una superficie inestable aumenta la atención sobre la información visual y vestibular. Bailar con los ojos cerrados refuerza la percepción del apoyo y de la posición articular.


El equilibrio se adapta a la práctica

Un estudio con 25 bailarines profesionales de ballet y 25 participantes sin entrenamiento encontró que las diferencias aparecían especialmente después de realizar varios giros. Los bailarines recuperaban antes la estabilidad, lo que muestra una adaptación relacionada con las demandas específicas de su entrenamiento. Janura et al., 2019

Una revisión sobre bailarines de ballet también relacionó la experiencia con un mayor rendimiento en determinadas pruebas de equilibrio. A la vez, observó una participación destacada de la visión en el control postural de los bailarines. Rangel et al., 2020

Estos resultados permiten entender el equilibrio como una habilidad específica. Mantener un relevé, aterrizar después de un salto y bailar sobre una superficie irregular requieren estrategias diferentes.


El equilibrio durante los giros

Durante una pirueta, el cuerpo realiza ajustes diminutos. El pie de apoyo puede desplazarse ligeramente, la pelvis reorganiza su posición y el tronco responde a las variaciones del eje.

En un estudio con 11 bailarinas experimentadas, Melanie B. Lott observó una relación entre los pequeños desplazamientos de la base de sustentación y el número de vueltas completadas. El trabajo muestra que los microajustes del pie pueden participar activamente en la conservación del equilibrio durante la rotación. Lott, 2019

Esta idea transforma la forma de enseñar los giros: el cuerpo equilibrado conserva capacidad de respuesta. El eje se mantiene mediante ajustes coordinados en lugar de convertirse en una estructura rígida.


Cómo entrenarlo para la danza

Una revisión sistemática publicada en 2024 analizó nueve estudios con un total de 372 bailarines. Entre los protocolos estudiados, el entrenamiento neuromuscular obtuvo los mejores resultados para mejorar el equilibrio. Estos programas combinaban fuerza, coordinación, propiocepción y control postural. La calidad metodológica de los estudios fue moderada o limitada, de modo que los resultados se interpretan como una orientación prometedora. Senger et al., 2024


El trabajo puede progresar de forma sencilla:

  1. Explorar bases amplias: desplazamientos de peso con ambos pies apoyados.

  2. Reducir la base: pies juntos, posiciones en tándem y apoyos unipodales.

  3. Cambiar la altura: pliés, relevés y transiciones entre suelo y vertical.

  4. Mover brazos, cabeza y mirada: el centro de masas cambia y el cuerpo aprende a reorganizarse.

  5. Añadir desplazamiento: giros, pasos, inclinaciones y cambios de dirección.

  6. Integrar velocidad: aterrizajes, secuencias rápidas y recuperaciones.

  7. Modificar la información sensorial: superficies diferentes e intervalos breves con los ojos cerrados cerca de un apoyo estable.


Una breve exploración somática

Colócate de pie y observa el contacto de las plantas con el suelo. Lleva lentamente el peso hacia los talones, los metatarsianos y cada lateral de los pies.

Percibe el punto donde aparece la necesidad de dar un paso. Ese límite marca una parte de tu base de sustentación.

Después, eleva un pie unos centímetros. Observa los ajustes del tobillo, la cadera, la respiración y la mirada. Permite que el cuerpo realice pequeñas correcciones.

Finalmente, transforma el desequilibrio en un paso. El equilibrio aparece entonces como una conversación entre sostenerse, desplazarse y responder.


Referencias

  • Janura, M., Procházková, M., Svoboda, Z., Bizovská, L., Jandová, S., & Konečný, P. (2019). Standing Balance of Professional Ballet Dancers and Non-Dancers under Different Conditions. PLOS ONE, 14(10), e0224145. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0224145

  • Lott, M. B. (2019). Translating the Base of Support: A Mechanism for Balance Maintenance during Rotations in Dance. Journal of Dance Medicine & Science, 23(1), 17–25. https://doi.org/10.12678/1089-313X.23.1.17

  • Lott, M. B., & Laws, K. L. (2012). The Physics of Toppling and Regaining Balance during a Pirouette. Journal of Dance Medicine & Science, 16(4), 167–174. Consultar en PubMed

  • Rangel, J. G., Dos Santos, W. D. N., Viana, R. B., Silva, M. S., Vieira, C. A., & Campos, M. H. (2020). Studies of Classical Ballet Dancers’ Equilibrium at Different Levels of Development and Versus Non-Dancers: A Systematic Review. Journal of Dance Medicine & Science, 24(1), 33–43. https://doi.org/10.12678/1089-313X.24.1.33

  • Senger, D., Panosso, I., Borba, B. L., Gavioli, I. L., & Haas, A. N. (2024). Effects of Training Protocols on Dancers’ Balance: A Systematic Review. Journal of Bodywork and Movement Therapies, 40, 366–372. https://doi.org/10.1016/j.jbmt.2024.04.013


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