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  • ARTE, CINE Y SENSUALIDAD

    Un espacio para explorar cómo el arte, el cine, la fotografía, el collage y la performance han representado el cuerpo femenino y la sensualidad. Aquí encontrarás artículos, vídeos, e-books, análisis visuales y referencias artísticas que nos ayudan a comprender las imágenes y los arquetipos que han influido en nuestra forma de mirar, movernos y mostrarnos. Un recorrido por distintas creadoras, obras y lenguajes para ampliar tu mirada y transformar esas referencias en inspiración para la danza, la expresión escénica y la creación personal. El cuerpo femenino en la historia del arte El cuerpo femenino ha ocupado un lugar central en la historia del arte. Ha sido diosa, madre, musa, objeto de deseo, símbolo de pecado, territorio político, mercancía, escándalo y materia de creación. Durante siglos apareció en pinturas, esculturas y relatos construidos principalmente por hombres. La mujer estaba presente en la imagen, mientras su propia mirada quedaba fuera del encuadre. Clica aquí para acceder al contenido. Erotismo y desnudo: ¿son lo mismo? El erotismo y el desnudo suelen aparecer juntos, aunque representan experiencias diferentes. Un cuerpo puede estar completamente desnudo y transmitir serenidad, vulnerabilidad, fuerza o naturalidad. También puede existir una escena profundamente erótica con el cuerpo vestido. Clica aquí para acceder al contenido. La sensualidad en el cine La sensualidad cinematográfica depende menos de la cantidad de piel que aparece en pantalla y más de cómo una película organiza la mirada, el tiempo y la cercanía entre los cuerpos. Clica aquí para acceder al contenido Videodanza y cuerpo frente a la cámara Bailar delante de una cámara implica entrar en un lenguaje distinto al del escenario. En una sala, el público contempla el cuerpo completo y decide dónde dirigir su atención. En una videodanza, la cámara selecciona la mirada: puede acercarse a una mano, seguir una respiración, cortar un movimiento o unir espacios que nunca estuvieron conectados. Clica aquí para acceder al contenido El cuerpo como imagen artística El cuerpo es una de las materias más antiguas del arte. Antes de la escritura, las personas ya modelaban figuras humanas, pintaban siluetas y dejaban la huella de sus manos sobre la piedra. A través del cuerpo, el arte ha hablado de belleza, deseo, poder, identidad, enfermedad, maternidad, violencia, placer, envejecimiento y muerte. Clica aquí para acceder al contenido Mujeres artistas que utilizaron su cuerpo en la obra Durante siglos, el cuerpo femenino ocupó un lugar central en la historia del arte, casi siempre como imagen creada por otros. Musas, vírgenes, diosas, amantes y desnudos fueron pintados y esculpidos desde una mirada principalmente masculina. Clica aquí para acceder al contenido Showgirls: el cuerpo femenino entre el espectáculo, la explotación y la reapropiación Estrenada en 1995 y recibida como uno de los grandes fracasos de Hollywood, Showgirls ha pasado de ser ridiculizada a convertirse en una película de culto. Su historia permite analizar cómo la industria transforma el cuerpo femenino en mercancía, pero también quién paga las consecuencias cuando una mujer se expone ante la cámara. Clica aquí para acceder al contenido. Vanessa Ferlito en Death Proof: el mejor lap dance de la historia del cine tiene barriga, celulitis y presencia Hay escenas más acrobáticas, cuerpos más entrenados y coreografías mucho más complejas. Sin embargo, pocas secuencias resultan tan magnéticas. Para mí, este es el mejor lap dance de la historia del cine porque Vanessa Ferlito baila con un cuerpo que parece pertenecerle. Clica aquí para acceder al contenido. ¿Quién controla la escena erótica? De La vida de Adèle a Retrato de una mujer en llamas Clica aquí para acceder al contenido. El cuerpo es un campo de batalla: Barbara Kruger y el arquetipo de la Guerrera La obra de Barbara Kruger propone otra clase de Guerrera. Una Guerrera que combate con palabras, imágenes, preguntas y contradicciones. Su territorio es el lenguaje. Sus armas simbólicas son la tipografía, el montaje, la ironía y la ocupación del espacio público. Clica aquí para acceder al contenido.

  • PSICOLOGÍA DEL CUERPO

    Un espacio para comprender la relación entre mente, cuerpo y experiencia. Aquí encontrarás artículos, vídeos, audios, e-books y prácticas guiadas sobre percepción corporal, emociones, autoestima, mirada, deseo, vínculos y sensualidad.

  • BIOMECÁNICA

    Un espacio para comprender cómo funciona tu cuerpo cuando bailas. Aquí encontrarás lecturas, vídeos, audios, e-books y recursos educativos sobre músculos, articulaciones, postura, equilibrio, fuerza, apoyos, peso y coordinación.

  • Suelo pélvico y danza: sostén, respiración y movimiento

    El suelo pélvico forma parte del centro corporal. Participa en la estabilidad, la respiración, la continencia, la función sexual y la gestión de las presiones que aparecen al saltar, girar, aterrizar o realizar movimientos intensos. Para una bailarina, conocer esta zona amplía la percepción del cuerpo y permite entrenar con mayor precisión. ¿Qué es el suelo pélvico? El suelo pélvico está formado por músculos, fascias, ligamentos y tejido conectivo situados en la parte inferior de la pelvis. Se extiende entre cuatro referencias óseas: El pubis, en la parte anterior El cóccix, en la parte posterior Los dos isquiones, a ambos lados Su musculatura principal incluye el elevador del ano —formado por el puborrectal, el pubococcígeo y el iliococcígeo— y el músculo coccígeo. Estas estructuras crean una base flexible que sostiene la vejiga, el útero, la vagina y el recto. La uretra, la vagina y el ano atraviesan esta musculatura. Por este motivo, el suelo pélvico necesita combinar sostén, elasticidad, sensibilidad, fuerza y capacidad de apertura. Su funcionamiento depende de la coordinación entre músculos, sistema nervioso, respiración y tejidos de soporte. La anatomía funcional descrita por Ashton-Miller y DeLancey muestra la importancia de este sistema muscular y fascial para la continencia y el sostén de los órganos pélvicos (Ashton-Miller y DeLancey, 2007). Funciones principales Sostén de los órganos pélvicos La musculatura pélvica sostiene los órganos situados dentro de la pelvis y responde a los cambios de presión que se producen durante el movimiento. Continencia El suelo pélvico participa en el control de la orina, las heces y los gases. Durante un salto, una tos o una contracción abdominal intensa, la presión dentro del abdomen aumenta. La musculatura pélvica responde para acompañar esa presión. Estabilidad corporal Forma parte del sistema profundo de estabilización junto con el diafragma, el transverso abdominal, los multífidos y otros músculos del tronco. Su actividad contribuye al control lumbopélvico durante equilibrios, desplazamientos, extensiones y cambios de nivel. Función sexual El suelo pélvico participa en la sensibilidad genital, la excitación, el orgasmo y la percepción de la pelvis. Su capacidad de relajación favorece las experiencias sexuales cómodas y placenteras. Micción, evacuación y parto La apertura y el descenso de esta musculatura facilitan la micción, la evacuación intestinal y el parto. Esta función muestra que la salud pélvica incluye tanto la activación como la relajación. El suelo pélvico dentro de la danza La danza exige una regulación constante de fuerzas. En un salto, el cuerpo se impulsa contra el suelo y después recibe una fuerza de reacción durante el aterrizaje. En una caída, una rodada o una transición rápida, el tronco organiza la presión interna para controlar el peso. El suelo pélvico participa en esta respuesta junto con el abdomen, el diafragma, la columna, las caderas y las piernas. Su trabajo ocurre de forma dinámica: se activa, sostiene, cede y recupera su longitud según las necesidades del movimiento. Algunas acciones generan una demanda especial: Saltos y aterrizajes repetidos Trabajo coreográfico de alto impacto Contracciones abdominales intensas Apneas durante movimientos exigentes Extensiones lumbares sostenidas Entrenamientos prolongados Carga acumulada y recuperación escasa Cambios rápidos de dirección Trabajo de fuerza con una gestión intensa de la presión abdominal La técnica de aterrizaje también influye. La flexión coordinada de tobillos, rodillas y caderas distribuye la carga por distintas articulaciones y tejidos. Una recepción rígida concentra una mayor parte de la fuerza en el cuerpo. ¿Fuerza o capacidad de relajación? La salud del suelo pélvico supera la idea de “apretar fuerte”. Una musculatura funcional sabe: Contraerse con rapidez Mantener una activación Modular la intensidad Relajarse por completo Adaptarse a la respiración Responder antes y durante un impacto Recuperarse después del esfuerzo Un suelo pélvico con poca fuerza puede presentar dificultades para sostener la presión de un salto. Una musculatura excesivamente activa puede mostrar rigidez, dolor, urgencia urinaria, estreñimiento, molestias durante la penetración o dificultad para generar una contracción eficaz. La fuerza y el exceso de tensión pueden convivir. Una bailarina puede poseer una musculatura muy entrenada y, al mismo tiempo, experimentar dificultades para relajarla. Por ello, cada programa requiere una orientación ajustada a las características de la persona. Respiración y suelo pélvico El diafragma respiratorio y el suelo pélvico se mueven de manera coordinada. Durante la inspiración, el diafragma desciende y el suelo pélvico suele acompañar este movimiento con un ligero descenso y alargamiento. Durante la espiración, ambas estructuras ascienden suavemente. Las imágenes obtenidas mediante resonancia magnética dinámica han mostrado este movimiento paralelo durante la respiración y la tos (Talasz et al., 2011). Hodges y colaboradores también observaron que la musculatura pélvica participa en funciones respiratorias y posturales (Hodges et al., 2007). Esta coordinación resulta especialmente interesante en danza. Soltar el aire durante un esfuerzo puede ayudar a organizar la presión y aportar fluidez. La respiración también permite percibir el descenso, la expansión y la relajación pélvica. Una revisión sistemática dirigida por Kari Bø encontró mayores beneficios clínicos con el entrenamiento específico del suelo pélvico que con los ejercicios respiratorios aislados. La respiración funciona como parte de la coordinación corporal, mientras que la fuerza, la resistencia o la relajación requieren una práctica específica cuando existe una necesidad concreta (Bø, Driusso y Jorge, 2023). Suelo pélvico, pelvis y caderas El suelo pélvico mantiene una relación estrecha con los músculos profundos de la cadera. Obturadores internos, glúteos, aductores y rotadores participan en la organización de la pelvis. En danza, el trabajo de turnout, las aperturas, los movimientos de pelvis, las ondulaciones y el floorwork requieren coordinación entre estas estructuras. Una amplitud articular elevada precisa estabilidad activa y control motor. La movilidad adquiere mayor funcionalidad cuando el cuerpo puede regular la carga dentro de esa amplitud. La colocación pélvica también cambia la orientación de la musculatura. La anteversión, la retroversión y la pelvis neutra forman parte de las posibilidades de movimiento. El objetivo consiste en disponer de opciones y utilizarlas de acuerdo con la intención coreográfica. Qué muestran los estudios realizados con bailarinas Una investigación publicada en 2023 estudió a 208 bailarinas profesionales de entre 18 y 41 años, con una práctica habitual de al menos 25 horas semanales. El 34,6 % comunicó pérdidas de orina. Entre las participantes con escapes, el 54,2 % los experimentaba durante la actividad física o el ejercicio (Winder, Lindegren y Blackmon, 2023). Este dato sitúa la salud pélvica dentro del cuidado habitual de la bailarina. Las pérdidas urinarias pueden aparecer en mujeres jóvenes, deportistas y con una gran condición física. La fuerza general y la coordinación específica del suelo pélvico representan capacidades diferentes. Los estudios con deportistas también señalan beneficios del entrenamiento de la musculatura pélvica. Una revisión sistemática con metaanálisis encontró mejoras en la fuerza muscular y en los síntomas de incontinencia urinaria tras programas específicos para atletas (Rodríguez-Longobardo et al., 2024). Señales que merecen atención El cuerpo puede expresar una alteración del suelo pélvico mediante diferentes sensaciones: Pérdidas de orina al saltar, correr, toser o estornudar Urgencia urinaria intensa Sensación de peso o presión vaginal Dolor pélvico durante o después de bailar Molestias durante la penetración Dificultad para vaciar la vejiga o el intestino Estreñimiento y esfuerzo frecuente al evacuar Sensación de tensión constante en la pelvis Dolor en el cóccix Dificultad para percibir la contracción o la relajación Descenso del rendimiento relacionado con síntomas pélvicos Estas señales orientan hacia una valoración con fisioterapia especializada en suelo pélvico. La exploración permite conocer el tono muscular, la fuerza, la resistencia, la coordinación, la movilidad de los tejidos y la respuesta durante tareas funcionales. Práctica de conciencia para bailarinas 1. Localizar la pelvis Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados. Lleva tu atención al pubis, al cóccix y a los dos isquiones. Imagina un rombo flexible entre estos cuatro puntos. 2. Observar la respiración Coloca una mano sobre las costillas y otra sobre la parte baja del abdomen. Al inspirar, siente la expansión de las costillas, el abdomen y la base de la pelvis. Al espirar, percibe el regreso elástico de los tejidos. Realiza entre cinco y ocho respiraciones cómodas. 3. Explorar la activación Durante la espiración, imagina que acercas suavemente los orificios pélvicos y los elevas hacia el interior. Utiliza una intensidad media. Mantén la mandíbula, los glúteos y el abdomen en una sensación cómoda. Sostén la activación durante tres segundos y dedica seis segundos a soltarla. Repite entre cinco y ocho veces. 4. Llevarlo al movimiento Realiza varios pliés suaves. Inspira durante el descenso y espira durante la subida. Percibe cómo la pelvis, el abdomen y la respiración colaboran. Después prueba pequeños relevés o transferencias de peso. Busca una respuesta ligera y adaptable, alejada de una contracción máxima permanente. 5. Integrarlo en los saltos Comienza con impulsos pequeños. Espira durante el esfuerzo y recibe el suelo flexionando tobillos, rodillas y caderas. Escucha la calidad del aterrizaje y la respuesta del centro corporal. La sensación deseada combina elasticidad, control y comodidad. El dolor, la presión vaginal o los escapes indican el momento de ajustar la carga y solicitar una valoración especializada. Entrenar desde la inteligencia corporal La danza puede desarrollar percepción, coordinación y capacidad expresiva. El trabajo específico del suelo pélvico añade herramientas para gestionar las presiones, sostener los impactos y ampliar la conciencia de una zona profundamente relacionada con el placer, la respiración y el movimiento. La práctica coreográfica y el entrenamiento pélvico cumplen funciones complementarias. Un programa individual puede incluir fuerza, resistencia, velocidad de respuesta, relajación, movilidad, respiración y aplicación a los movimientos propios de cada estilo. La meta consiste en construir un suelo pélvico disponible: capaz de sostener un salto, acompañar una ondulación, relajarse durante el descanso y responder con sensibilidad a cada cambio del cuerpo. Bibliografía Ashton-Miller, J. A., & DeLancey, J. O. L. (2007). Functional anatomy of the female pelvic floor. Annals of the New York Academy of Sciences, 1101, 266–296. https://doi.org/10.1196/annals.1389.034 Bø, K., Driusso, P., & Jorge, C. H. (2023). Can you breathe yourself to a better pelvic floor? A systematic review. Neurourology and Urodynamics, 42(6), 1261–1279. https://doi.org/10.1002/nau.25218 Dumoulin, C., Cacciari, L. P., & Hay-Smith, E. J. C. (2018). Entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico para la incontinencia urinaria femenina. Cochrane Database of Systematic Reviews, 10, CD005654. https://doi.org/10.1002/14651858.CD005654.pub4 Haylen, B. T., de Ridder, D., Freeman, R. M., et al. (2010). IUGA/ICS joint report on the terminology for female pelvic floor dysfunction. International Urogynecology Journal, 21, 5–26. https://doi.org/10.1007/s00192-009-0976-9 Hodges, P. W., Sapsford, R., & Pengel, L. H. M. (2007). Postural and respiratory functions of the pelvic floor muscles. Neurourology and Urodynamics, 26(3), 362–371. https://doi.org/10.1002/nau.20232 Rodríguez-Longobardo, C., López-Torres, O., Guadalupe-Grau, A., et al. (2024). Pelvic floor muscle training interventions in female athletes: A systematic review and meta-analysis. Sports Health, 16(5), 766–775. https://doi.org/10.1177/19417381231195305 Talasz, H., Kremser, C., Kofler, M., et al. (2011). Phase-locked parallel movement of diaphragm and pelvic floor during breathing and coughing. International Urogynecology Journal, 22, 61–68. https://doi.org/10.1007/s00192-010-124同步 Thyssen, H. H., Clevin, L., Olesen, S., & Lose, G. (2002). Urinary incontinence in elite female athletes and dancers. International Urogynecology Journal, 13(1), 15–17. https://doi.org/10.1007/s001920200003 Winder, B., Lindegren, K., & Blackmon, A. (2023). Prevalence of urinary incontinence and other pelvic floor-related symptoms in female professional dancers. Journal of Dance Medicine & Science, 27(1), 50–55. https://doi.org/10.1177/1089313X231176629

  • Crear nuevas asociaciones a través de la danza sensual

    A veces, el cuerpo reacciona antes de que aparezca un pensamiento claro. Una mujer puede colocarse frente al espejo y contener la respiración, cubrirse el abdomen al hacerse una fotografía o sentir tensión cuando intenta moverse de forma sensual. Estas respuestas suelen poseer una historia. Se han formado mediante experiencias repetidas, comentarios, miradas, comparaciones y situaciones que el cuerpo aprendió a relacionar entre sí. La teoría del condicionamiento permite comprender una parte de este proceso. También ayuda a explicar por qué la danza sensual, cuando se practica desde la elección, el cuidado y la percepción interna, puede favorecer asociaciones corporales diferentes. El conductismo y el aprendizaje de las emociones A comienzos del siglo XX, John B. Watson propuso estudiar la psicología a partir de la conducta observable. Su planteamiento recibió una fuerte influencia de Iván Pávlov, quien había demostrado que un organismo podía aprender a responder ante un estímulo mediante la asociación repetida con otro. Este proceso recibe el nombre de condicionamiento clásico. Un estímulo que al principio posee un significado neutro adquiere la capacidad de provocar una respuesta emocional después de asociarse varias veces con una experiencia relevante. Por ejemplo, una canción puede despertar bienestar porque estuvo presente durante momentos agradables. Un olor puede generar tensión porque quedó relacionado con una situación dolorosa. El estímulo actual activa una respuesta construida a partir de experiencias anteriores. Watson llevó esta teoría al estudio de las emociones humanas mediante el conocido experimento del pequeño Albert. El experimento del pequeño Albert En 1920, Watson y Rosalie Rayner trabajaron con un bebé de aproximadamente nueve meses al que llamaron Albert. Durante las primeras observaciones, el niño mostraba curiosidad ante una rata blanca. Se acercaba a ella y trataba de tocarla. Los investigadores comenzaron a acompañar la aparición de la rata con un ruido metálico muy intenso. El sonido provocaba sobresalto, llanto y tensión. Después de varias asociaciones entre la rata y el ruido, Albert reaccionaba con miedo ante la presencia de la rata, incluso cuando el sonido permanecía ausente. La rata había pasado de ser un estímulo neutro a convertirse en un estímulo condicionado. El miedo se había transformado en una respuesta condicionada. El experimento también mostró un fenómeno llamado generalización. Albert comenzó a reaccionar ante un conejo, un perro, una máscara con pelo y otros elementos que compartían ciertas características con la rata. La respuesta aprendida se había extendido hacia estímulos parecidos. Watson y Rayner, 1920. Proceso Experimento de Albert Relación con el cuerpo Estímulo inicialmente neutro Rata blanca Espejo, cámara, ropa ajustada o movimiento sensual Experiencia asociada Ruido intenso Crítica, burla, comparación o mirada invasiva Respuesta emocional Sobresalto y miedo Vergüenza, tensión, vigilancia o deseo de esconderse Estímulo condicionado Presencia de la rata Situación corporal que recuerda la experiencia Generalización Miedo ante otros objetos peludos Malestar ante fotografías, baile, desnudez o intimidad El experimento ocupa un lugar importante en la historia de la psicología y posee grandes limitaciones metodológicas: trabajó con un solo bebé, empleó controles insuficientes y provocó sufrimiento de manera deliberada. Su procedimiento queda fuera de los principios éticos actuales. Su valor reside principalmente en mostrar cómo una emoción puede vincularse a un estímulo mediante la experiencia. ¿Qué aporta esta teoría a la relación con el cuerpo? La relación corporal también se construye mediante asociaciones. El espejo, por ejemplo, es simplemente una superficie que devuelve una imagen. A lo largo de la vida puede quedar relacionado con la corrección, la comparación, la búsqueda de defectos o la aprobación externa. Algo parecido puede suceder con una parte del cuerpo. Si el abdomen recibe comentarios frecuentes, la persona puede aprender a tensarlo cada vez que alguien la mira. Si bailar de manera sensual estuvo acompañado de burlas, juicios o mensajes de culpa, determinados movimientos pueden despertar incomodidad años después. La respuesta aparece en varios niveles: La respiración se vuelve más superficial. La musculatura se tensa. La mirada se dirige hacia el suelo. El movimiento pierde amplitud. Aparece el impulso de cubrirse o retirarse. La atención se concentra en cómo se ve el cuerpo desde fuera. Desde esta perspectiva, la vergüenza corporal también puede entenderse como una respuesta aprendida. El cuerpo ha reconocido ciertas situaciones como señales de evaluación, exposición o peligro social. Esta explicación representa una parte del fenómeno. La imagen corporal también se relaciona con la cultura, la historia personal, el apego, el género, la educación, la sexualidad, los modelos estéticos y las condiciones sociales. El condicionamiento aporta una lente concreta: ayuda a observar qué experiencias se han asociado entre sí y qué respuestas se han fortalecido mediante la repetición. De una experiencia concreta a una relación corporal completa La generalización permite comprender cómo una experiencia localizada puede extenderse hacia muchas áreas de la vida. Una crítica sobre las piernas puede influir en la elección de la ropa. Con el tiempo, también puede afectar a la forma de caminar, posar, bailar, recibir una mirada o vivir la desnudez. El estímulo original se amplía: primero son las piernas, después las fotografías y finalmente cualquier situación donde el cuerpo adquiere visibilidad. También puede suceder con el erotismo. Una experiencia de juicio asociada a un gesto sensual puede extenderse hacia la iniciativa sexual, el contacto visual o la capacidad de expresar deseo. Comprender la generalización ayuda a separar el estímulo actual de la historia que lo acompaña. La dificultad quizá parece estar en el espejo, la coreografía o la mirada de otra persona. En realidad, la reacción puede pertenecer a asociaciones construidas en experiencias anteriores. El condicionamiento operante: aquello que repetimos porque produce un resultado El vídeo también permite acercarnos a otra forma de aprendizaje: el condicionamiento operante, desarrollado posteriormente por autores como B. F. Skinner. En este caso, una conducta se fortalece o se debilita según sus consecuencias. Si esconder el cuerpo reduce rápidamente la incomodidad, esa sensación de alivio puede reforzar el hábito de esconderse. Si una postura concreta recibe atención, cumplidos o aprobación en redes sociales, aumenta la probabilidad de repetirla. Este mecanismo ayuda a comprender algunas conductas relacionadas con la apariencia: Corregir constantemente la postura frente al espejo. Repetir los ángulos que reciben más aprobación. Evitar movimientos que hacen visibles determinadas zonas. Buscar confirmación externa antes de sentirse atractiva. Reducir la expresividad para sentirse protegida. Adaptar la sensualidad a aquello que recibe aceptación. La aprobación funciona como recompensa social. El alivio también puede actuar como refuerzo. Cada vez que una persona evita una situación y siente que la tensión disminuye, la evitación adquiere más fuerza. Desde Ars Femina, esta teoría invita a mirar la pedagogía con mucha atención. Las palabras de la profesora, el uso del espejo, el tipo de corrección, la respuesta del grupo y la libertad para elegir participan en el aprendizaje. La experiencia de una clase incluye mucho más que los pasos: también enseña qué se siente al ser vista, ocupar espacio y expresar sensualidad. El erotismo también se aprende El erotismo combina dimensiones biológicas, emocionales, cognitivas, relacionales y culturales. Dentro de esta complejidad, el aprendizaje asociativo también participa. Una música, una textura, un perfume, una forma de moverse o una prenda pueden adquirir un significado erótico al quedar vinculados con experiencias de excitación, deseo, intimidad o placer. Los estudios de laboratorio han encontrado que ciertos estímulos inicialmente neutros pueden llegar a modular respuestas sexuales subjetivas y fisiológicas mediante condicionamiento, aunque los resultados dependen del contexto, la conciencia y las características del estímulo (Hoffmann, Janssen y Turner, 2004; Both et al., 2011). Este aprendizaje también puede asociar la sensualidad con vigilancia, vergüenza o necesidad de aprobación. Los tacones, una silla, una ondulación de pelvis o una mirada sostenida contienen significados culturales aprendidos. Para una persona pueden representar juego y placer; para otra, exposición o exigencia. La Danza Sensual Consciente® permite explorar estos elementos como lenguaje corporal. La intención personal ocupa el centro: la bailarina decide qué expresa, cuánto muestra, hacia dónde dirige la mirada y qué significado concede a su movimiento. De esta manera, la sensualidad puede desplazarse desde la representación para otra persona hacia la experiencia sentida desde el propio cuerpo. Crear nuevas asociaciones significa incorporar un aprendizaje diferente Durante mucho tiempo se pensó que una respuesta condicionada desaparecía cuando el estímulo dejaba de ir acompañado por la experiencia original. Las investigaciones actuales sobre extinción e aprendizaje inhibitorio plantean una idea más precisa: el aprendizaje anterior puede permanecer en la memoria mientras se construye una asociación nueva que compite con él. Una persona puede conservar la huella de “ser vista significa ser juzgada” y, al mismo tiempo, aprender “ser vista también puede significar expresarme, elegir y disfrutar”. La segunda asociación necesita repetición, variedad de contextos y experiencias suficientemente significativas para ganar fuerza. Craske et al., 2014. Esto aporta una idea especialmente valiosa para la danza sensual: el objetivo consiste en ampliar las respuestas disponibles. Frente al espejo pueden coexistir la antigua vigilancia y una curiosidad nueva. Durante una coreografía pueden aparecer tensión y placer. Con la práctica, la persona adquiere más capacidad para elegir dónde coloca su atención y cómo desea relacionarse con aquello que siente. La repetición por sí sola cuenta solo una parte Algunos estudios han intentado mejorar la satisfacción corporal asociando fotografías del propio cuerpo con sonrisas, mensajes positivos o señales de aprobación social. Un primer estudio encontró mejoras después de utilizar este tipo de condicionamiento evaluativo (Martijn et al., 2010). Investigaciones posteriores obtuvieron resultados más discretos. En dos experimentos, asociar imágenes corporales con “me gusta”, rostros sonrientes y emojis positivos produjo efectos limitados sobre la satisfacción corporal (Masselman, de Jong y Glashouwer, 2022). Estos resultados sugieren que una asociación visual breve posee un alcance reducido frente a una relación corporal construida durante años. La danza incorpora elementos más amplios: movimiento, sensación, música, relación, aprendizaje técnico, emoción, elección y experiencia grupal. Su posible valor surge de la combinación de todos ellos y de su repetición dentro de un contexto coherente. La danza puede reforzar asociaciones muy distintas La danza posee una doble capacidad. Un entorno centrado en el peso, la comparación y la corrección estética puede asociar el movimiento con vigilancia corporal. Un espacio centrado en la sensación, la diversidad, la elección y la expresión puede relacionarlo con curiosidad y capacidad de acción. Por ello, el estilo de danza representa solamente una parte. La metodología y el contexto determinan gran parte de la experiencia. En un trabajo como el de Ars Femina, las nuevas asociaciones pueden construirse a través de varios elementos: Repetición con capacidad de elección La alumna encuentra varias veces movimientos, miradas y gestos sensuales mientras conserva la posibilidad de regular su intensidad. La elección convierte la experiencia en una acción propia. Atención dirigida hacia la sensación El foco pasa de observar exclusivamente la apariencia a percibir el peso, la respiración, el apoyo, la piel, la pelvis, el ritmo y el placer del movimiento. Visibilidad acompañada de respeto Bailar delante de otras personas puede asociarse progresivamente con pertenencia, expresión y presencia. La mirada grupal adquiere un significado diferente cuando aparece acompañada de respeto. Placer como refuerzo Cuando ocupar espacio, mover la pelvis o sostener la mirada produce satisfacción, esas conductas reciben una consecuencia que favorece su repetición. El disfrute se convierte en una parte del aprendizaje. Variedad de experiencias Trabajar con músicas, prendas, intensidades y calidades de movimiento diferentes ayuda a trasladar el aprendizaje hacia más situaciones. Esta variedad favorece la generalización de las asociaciones nuevas. Del cuerpo observado al cuerpo vivido Una parte importante de este proceso consiste en pasar de contemplar el cuerpo como una imagen hacia experimentarlo como un lugar desde el que se siente, se decide y se actúa. En un estudio con 213 mujeres, las practicantes de danza del vientre mostraron mayor apreciación corporal, menor insatisfacción y menor autoobjetivación que las mujeres del grupo de comparación. La reducción de la autoobjetivación tuvo un papel importante en los resultados. Al tratarse de un estudio transversal, sus datos muestran asociaciones entre variables y abren una vía interesante para comprender la danza como experiencia de encarnación (Tiggemann, Coutts y Clark, 2014). Un estudio piloto de danza movimiento terapia con personas que presentaban trastornos alimentarios encontró mejoras en la satisfacción con diferentes áreas corporales y en la valoración de la apariencia después de catorce semanas. La muestra fue pequeña, por lo que los resultados tienen carácter preliminar (Savidaki, Demirtoka y Rodríguez-Jiménez, 2020). Otro ensayo clínico con 74 supervivientes de cáncer de mama encontró que dieciséis semanas de danza del vientre produjeron mejoras en algunos aspectos de la imagen corporal y una reducción del malestar y del dolor durante las relaciones sexuales. Estos datos pertenecen a una población y un programa muy concretos, aunque muestran que el movimiento puede relacionarse simultáneamente con imagen corporal y sexualidad (Boing et al., 2023). Estas investigaciones pertenecen a estilos, poblaciones y metodologías distintas de la Danza Sensual Consciente®. Su aplicación a Ars Femina representa una lectura pedagógica fundamentada y una posible línea de investigación futura. Lo que el condicionamiento aporta a Ars Femina La teoría del condicionamiento ayuda a comprender que la relación con el cuerpo se forma a través de experiencias concretas. Cada repetición deja un aprendizaje: una corrección, una mirada, una palabra, una sensación o una respuesta del grupo. Desde este enfoque, una clase de danza sensual también es un entorno de aprendizaje emocional. La alumna aprende pasos y, al mismo tiempo, aprende qué sucede cuando ocupa espacio. Aprende una coreografía y también descubre cómo responde su cuerpo cuando dirige la mirada, mueve la pelvis o se permite disfrutar. El condicionamiento aporta cinco ideas esenciales al trabajo de Ars Femina: La repetición participa en la transformación corporal. El contexto forma parte de aquello que se aprende. El placer y la satisfacción pueden fortalecer nuevas conductas. La elección favorece una experiencia de control y capacidad personal. Las asociaciones nuevas necesitan tiempo, variedad y continuidad. Crear nuevas asociaciones implica añadir experiencias al archivo corporal. El espejo puede convertirse en un lugar de encuentro. La sensualidad puede sentirse como una forma de expresión. Ser vista puede relacionarse con presencia. Ocupar espacio puede producir placer. El cuerpo amplía así su repertorio y encuentra otras maneras de habitar el movimiento. Referencias Boing, L., de Bem Fretta, T., Stein, F., et al. (2023). Can mat Pilates and belly dance be effective in improving body image, self-esteem, and sexual function in patients undergoing hormonal treatment for breast cancer? A randomized clinical trial. Archives of Women’s Mental Health, 26, 141–151. https://doi.org/10.1007/s00737-023-01294-4 Both, S., Brauer, M., Laan, E., et al. (2011). Classical conditioning of sexual response in women: A replication study. The Journal of Sexual Medicine. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21951361/ Craske, M. G., Treanor, M., Conway, C. C., Zbozinek, T., & Vervliet, B. (2014). Maximizing exposure therapy: An inhibitory learning approach. Behaviour Research and Therapy, 58, 10–23. https://doi.org/10.1016/j.brat.2014.04.006 Hoffmann, H., Janssen, E., & Turner, S. L. (2004). Classical conditioning of sexual arousal in women and men: Effects of varying awareness and biological relevance of the conditioned stimulus. Archives of Sexual Behavior, 33, 43–53. https://doi.org/10.1023/B:ASEB.0000007461.59019.D3 Martijn, C., Vanderlinden, M., Roefs, A. J., Huijding, J., & Jansen, A. T. M. (2010). Increasing body satisfaction of body-concerned women through evaluative conditioning using social stimuli. Health Psychology, 29(5), 514–520. https://doi.org/10.1037/a0020770 Masselman, I., de Jong, P. J., & Glashouwer, K. A. (2022). What’s not to like? Enhancing women’s body satisfaction by means of an evaluative conditioning procedure with positive social feedback. Journal of Experimental Psychopathology, 13(1). https://doi.org/10.1177/20438087221085767 Savidaki, M., Demirtoka, S., & Rodríguez-Jiménez, R. M. (2020). Re-inhabiting one’s body: A pilot study on the effects of dance movement therapy on body image and alexithymia in eating disorders. Journal of Eating Disorders, 8, 22. https://doi.org/10.1186/s40337-020-00296-2 Tiggemann, M., Coutts, E., & Clark, L. (2014). Belly dance as an embodying activity? A test of the embodiment model of positive body image. Sex Roles, 71, 197–207. https://doi.org/10.1007/s11199-014-0408-2 Watson, J. B., & Rayner, R. (1920). Conditioned emotional reactions. Journal of Experimental Psychology, 3(1), 1–14. https://psychclassics.yorku.ca/Watson/emotion.htm

  • ARQUETIPOS FEMENINOS

    En esta sección encontrarás artículos, prácticas y meditaciones para explorar los arquetipos que trabajamos en Danza Sensual Consciente® y descubrir cómo se expresan en el cuerpo, el movimiento, la sensualidad y la vida cotidiana.

  • Cómo funciona el calentamiento: preparar el cuerpo para bailar

    El calentamiento es la transición entre el estado cotidiano del cuerpo y las exigencias de la danza. Durante esos primeros minutos aumentan progresivamente la temperatura corporal, el ritmo cardíaco, la circulación, la movilidad articular y la activación del sistema nervioso.

  • Femme Fatale

    Coreografía con música

  • Anteversión y retroversión pélvica: biomecánica aplicada a la danza

    La pelvis ocupa el centro del cuerpo y conecta la columna con las piernas. Su posición influye en la curva lumbar, la orientación de las caderas, el equilibrio y la forma en que el peso llega hasta los pies.

  • CUERPO, SOCIEDAD Y PODER

    Aquí encontrarás artículos, reflexiones y vídeos para profundizar en la danza, el cuerpo, la sensualidad y el erotismo desde una mirada crítica y contemporánea. Sensualidad y erotismo a partir de los 40: una nueva relación con el cuerpo A partir de los 40, muchas mujeres sienten que su relación con el cuerpo empieza a transformarse. Cambia la piel, la musculatura, la distribución del peso, la energía, el ciclo menstrual y, en algunos casos, también la manera de vivir el deseo. Junto a estos cambios aparece una pregunta íntima: ¿cómo me relaciono con la mujer que soy ahora? Lee el artículo aquí. ¿Quién decide qué cuerpo es deseable? La idea de un cuerpo deseable parece íntima, aunque se construye a partir de imágenes que vemos desde pequeñas. Revistas, películas, publicidad, televisión y redes sociales participan en la creación de un modelo corporal que cambia según la época. Durante décadas, las revistas de moda y las campañas de belleza han repetido una imagen femenina asociada a la juventud, la delgadez, la piel lisa y determinadas proporciones. La repetición convierte una preferencia cultural en una medida aparentemente universal. Lee el artículo aquí. El cuerpo femenino como territorio social Antes de aprender a nombrar sus órganos, muchas mujeres ya han aprendido a corregir el cuerpo: cerrar las piernas, esconder el vientre, controlar el hambre, resultar atractivas sin parecer disponibles y envejecer procurando que el tiempo apenas se note. Lee el artículo aquí. Disciplina corporal y feminidad: aprender a vigilarse desde dentro La feminidad también se construye a través de posturas, gestos, dietas, silencios y formas de ocupar el espacio. El cuerpo femenino recibe una educación constante que termina presentándose como elección personal. Lee el artículo aquí.

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