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  • La música como puerta hacia la sensualidad y el erotismo

    Hay canciones que invitan a moverse sin pensar, otras despiertan nostalgia, deseo, ternura o fuerza. Cada persona desarrolla una relación diferente con la música porque cada historia corporal también es diferente. Una misma canción puede transmitir libertad a una persona y vulnerabilidad a otra. La sensualidad no comienza en el contacto con otra persona. Comienza en la forma en que habitamos nuestro cuerpo y en la capacidad de percibir lo que sentimos. La música puede convertirse en una herramienta para entrenar esa escucha interna. Al cambiar el ritmo, cambian la respiración, el tono muscular, la velocidad del movimiento y el estado emocional. El cuerpo responde incluso antes de que la mente comprenda lo que está ocurriendo. Por eso resulta interesante observar qué canciones nos conmueven y preguntarnos por qué. ¿Qué emociones aparecen? ¿Qué partes del cuerpo desean moverse? ¿Qué imágenes despiertan? ¿Qué recuerdos regresan? Estas preguntas ofrecen información valiosa sobre nuestra forma de vivir el placer, la intimidad y la expresión personal. Un ejercicio muy sencillo consiste en escribir una canción propia. No importa si nunca has compuesto música. Lo importante es descubrir cómo hablas de tu intimidad. Algunas personas utilizan metáforas, otras escriben de forma directa y otras encuentran en la poesía el lenguaje que mejor representa su experiencia. No existe una manera correcta de hacerlo. Cada elección revela algo sobre la relación que mantenemos con nuestro mundo erótico. La música también puede formar parte de la intimidad compartida. Para algunas personas genera relajación, facilita la presencia y ayuda a conectar con las sensaciones del momento. Para otras despierta creatividad, juego o profundidad emocional. En cualquier caso, merece la pena experimentar con diferentes estilos musicales y observar cómo cambia la experiencia corporal. En la Danza Sensual, la música constituye uno de los pilares de la interpretación artística. Cada canción propone un universo distinto. El trabajo consiste en comprender su intención, su energía y su narrativa para transformarlas en movimiento. No se trata únicamente de ejecutar pasos, sino de desarrollar musicalidad, presencia escénica y capacidad expresiva. En la Danza Sensual Consciente®, además de la dimensión artística, la música se convierte en una herramienta de exploración corporal. Cada ritmo invita a descubrir nuevas calidades de movimiento, diferentes estados emocionales y distintas maneras de habitar el cuerpo. La atención se dirige tanto hacia el exterior como hacia el interior, desarrollando una mayor conciencia de la respiración, las sensaciones, el peso, la mirada y la presencia. Desde esta perspectiva, cada canción puede convertirse en una práctica de autoconocimiento. Algunas invitan a expandirse, otras a recoger la energía, otras despiertan seguridad y otras conectan con la vulnerabilidad. Todas ellas ofrecen una oportunidad para conocerse un poco mejor. Escuchar música deja de ser un acto pasivo para convertirse en una experiencia corporal completa. El cuerpo escucha, responde, recuerda, crea y expresa. Y, precisamente ahí, entre el sonido y el movimiento, aparece un espacio donde la sensualidad puede desarrollarse con libertad, creatividad y conciencia.

  • Sistema nervioso y sexualidad

    Descubre cómo el sistema nervioso influye en el deseo, la excitación, el placer y la forma en que vivimos la sexualidad.

  • ¿Cómo saber si tienes el suelo pélvico débil?

    La fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y sexología María Fernández explica que muchas mujeres conviven durante años con síntomas de debilidad del suelo pélvico sin relacionarlos con esta parte del cuerpo. Comprender cómo funciona es el primer paso para prevenir lesiones y mejorar la calidad de vida. ¿Qué es el suelo pélvico? El suelo pélvico es un conjunto de estructuras que cierran la pelvis por su parte inferior y sostienen órganos como la vejiga, el útero y el recto. Aunque solemos pensar únicamente en los músculos, en realidad está formado por: 80 % de tejido conectivo, compuesto por fascias y ligamentos. 20 % de tejido muscular. Este dato es importante porque fortalecer únicamente la musculatura no siempre es suficiente. La calidad del tejido conectivo también depende del estilo de vida, la alimentación y otros hábitos diarios. Dos tipos de fibras, dos funciones diferentes Dentro del tejido muscular encontramos dos tipos de fibras: Fibras tónicas (80 %): mantienen el tono muscular, la postura y ayudan a sostener los órganos. Fibras fásicas (20 %): intervienen en el control de los esfínteres y en la función sexual. Ambos sistemas trabajan continuamente para adaptarse a los movimientos y a los cambios de presión que se producen durante el día. ¿Qué funciones tiene el suelo pélvico? El suelo pélvico participa en mucho más que la continencia urinaria. Entre sus funciones principales encontramos: Sostener los órganos pélvicos. Controlar la orina, los gases y las heces. Participar en la respuesta sexual. Estabilizar la pelvis y la columna. Amortiguar el aumento de presión cuando tosemos, estornudamos, levantamos peso o realizamos ejercicio. Cuando estas presiones se distribuyen correctamente, el suelo pélvico las absorbe sin dificultad. Cuando esa gestión falla de forma repetida, pueden aparecer diferentes disfunciones. Síntomas de un suelo pélvico debilitado La debilidad del suelo pélvico puede manifestarse de muchas maneras. Los síntomas más frecuentes son: Pérdidas de orina, gases o heces. Dolor durante las relaciones sexuales. Dificultad para alcanzar el orgasmo o cambios en la respuesta sexual. Sensación de peso o presión en la vagina o el ano. Sensación de bulto vaginal (prolapso). Abdomen constantemente distendido. Dolor lumbar, abdominal o pélvico. No todas las mujeres presentan los mismos síntomas, y su intensidad puede variar. ¿Qué factores pueden debilitar el suelo pélvico? María Fernández explica que normalmente no existe una única causa, sino la suma de varios factores. Entre los más importantes destacan: Embarazo, parto, posparto y menopausia. Sobrepeso u obesidad. Estreñimiento crónico. Tos persistente o enfermedades respiratorias. Levantar peso repetidamente sin una buena técnica. Malas posturas mantenidas durante muchas horas. Deportes de alto impacto realizados sin una buena gestión de la presión. Alimentación poco equilibrada. Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol. Uso continuado de fajas o prendas muy ajustadas. Factores genéticos relacionados con la calidad del tejido conectivo. Es importante señalar que correr, practicar CrossFit o hacer ejercicios de impacto no dañan necesariamente el suelo pélvico. El problema aparece cuando estas actividades se realizan sin una buena técnica o sin aprender a gestionar correctamente la presión abdominal. La importancia de la propiocepción Uno de los aspectos que María Fernández destaca es la propiocepción. La propiocepción es la capacidad de sentir y reconocer lo que ocurre en nuestro propio cuerpo. Muchas personas apenas perciben la zona pélvica durante el movimiento, la respiración o el ejercicio. Cuanta mayor conciencia corporal desarrollamos, mejor podemos activar y coordinar el suelo pélvico en las actividades del día a día. Por este motivo, disciplinas como el trabajo corporal consciente, la respiración y determinados ejercicios de movimiento pueden convertirse en grandes aliados. ¿Cómo se trata la debilidad del suelo pélvico? El tratamiento debe ser global. No consiste únicamente en hacer ejercicios específicos, sino en mejorar diferentes aspectos de la vida cotidiana. Habitualmente incluye: Adoptar una alimentación saludable. Mantener un estilo de vida activo. Corregir hábitos que aumentan la presión abdominal. Aprender a ir al baño sin empujar. Reeducar la postura. Entrenar la musculatura abdominal profunda. Realizar ejercicios específicos para el suelo pélvico guiados por un profesional. Adaptar el ejercicio físico según la situación de cada persona. Favorecer una vida sexual satisfactoria cuando sea posible. Cada tratamiento debe adaptarse a las necesidades individuales y progresar conforme mejora la función del suelo pélvico. Una visión más amplia El suelo pélvico no funciona de forma aislada. Forma parte de un sistema donde intervienen la respiración, el abdomen, la postura, el movimiento, la pelvis y el sistema nervioso. Por eso, en nuestra Escuela Online entendemos el trabajo del suelo pélvico desde una perspectiva global. Más allá del fortalecimiento muscular, buscamos desarrollar conciencia corporal, mejorar la coordinación del movimiento y aprender a gestionar las presiones del cuerpo de una forma eficiente y respetuosa con nuestra anatomía.

  • 6 maneras de fortalecer el suelo pélvico más allá de los ejercicios de Kegel

    Cuando pensamos en fortalecer el suelo pélvico, lo primero que suele venir a la mente son los ejercicios de Kegel. Sin embargo, existen muchos hábitos cotidianos que también influyen en la salud de esta musculatura. La ginecoobstetra Dra. Cynthia Dichter explica que el suelo pélvico necesita mucho más que ejercicios aislados para mantenerse fuerte. Nuestra alimentación, la respiración, la postura e incluso la forma de toser pueden marcar una gran diferencia. ¿Por qué es tan importante el suelo pélvico? El suelo pélvico es un conjunto de músculos que actúa como una hamaca sosteniendo órganos como la vejiga, el útero y el recto. Además, participa en funciones esenciales como: El control de la orina y las heces. La estabilidad del tronco y la columna. La función sexual. La prevención de prolapsos e incontinencia urinaria. El apoyo durante el movimiento y el ejercicio. Cuidarlo es una inversión en salud a largo plazo. 1. Evita el estreñimiento Uno de los grandes enemigos del suelo pélvico es el esfuerzo repetido al evacuar. La Dra. Cynthia Dichter recuerda que un buen aporte de magnesio favorece el tránsito intestinal y reduce la necesidad de pujar, algo que con el tiempo puede debilitar esta musculatura. Algunos alimentos ricos en magnesio son: Espinacas. Almendras. Pepitas de calabaza. Chocolate negro. En algunos casos también puede valorarse la suplementación, siempre bajo la recomendación de un profesional sanitario. 2. Activa el suelo pélvico antes de toser o estornudar Cada tos o estornudo genera un aumento brusco de la presión abdominal. Un gesto muy sencillo consiste en realizar una ligera contracción del suelo pélvico justo antes de toser, estornudar o levantar un peso. Este pequeño reflejo ayuda a proteger la musculatura frente a esas cargas repetidas. 3. Aprende a respirar con el diafragma El diafragma y el suelo pélvico trabajan de forma coordinada. Una respiración superficial mantiene esta coordinación alterada. En cambio, la respiración diafragmática favorece su funcionamiento. Puedes practicar durante tres minutos al día: Mantén una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen. El pecho permanece casi inmóvil. El abdomen se expande al inspirar. Las costillas inferiores se abren hacia los lados. Al exhalar, abdomen y costillas vuelven suavemente a su posición. Es un ejercicio sencillo que mejora la coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico. 4. Limita el uso continuado de tacones Los tacones modifican la alineación corporal y cambian la distribución del peso. Según explica la Dra. Cynthia Dichter, apoyar completamente los pies en el suelo ofrece una base más estable para todo el sistema postural, incluido el suelo pélvico. No significa renunciar a los tacones, sino utilizarlos con moderación y alternarlos con calzado plano. 5. Cuida tu postura durante el día La postura también influye en el funcionamiento del suelo pélvico. Algunas recomendaciones sencillas son: Evitar permanecer sentada durante muchas horas seguidas. Levantarse y caminar unos minutos varias veces al día. Sentarse apoyando el peso sobre los isquiones (los huesos de la pelvis) y no sobre el coxis. Mantener una alineación cómoda de la columna. Pequeños cambios repetidos cada día tienen un efecto mucho mayor que una sesión puntual de ejercicios. 6. Elige abdominales que respeten el suelo pélvico No todos los ejercicios abdominales generan la misma presión. Los abdominales tradicionales aumentan considerablemente la presión dentro del abdomen, lo que puede sobrecargar el suelo pélvico si existe debilidad previa. Por este motivo, muchas fisioterapeutas especializadas utilizan alternativas como el trabajo hipopresivo o ejercicios de estabilización profunda, siempre adaptados a cada persona. Un enfoque global Los ejercicios de Kegel siguen siendo una herramienta muy útil, pero forman parte de un trabajo mucho más amplio. Respirar mejor, cuidar la postura, evitar el estreñimiento, moverse durante el día y entrenar de forma inteligente son hábitos que ayudan a mantener un suelo pélvico fuerte durante toda la vida. En la metodología de la Escuela Online también entendemos el suelo pélvico desde esta visión global: como una estructura que trabaja en coordinación con la respiración, el movimiento, la pelvis, el diafragma y el sistema nervioso. Cuidarlo no consiste únicamente en contraer músculos, sino en desarrollar una relación más consciente con el propio cuerpo.

  • POLÍTICAS DEL CUERPO

    Artículos para comprender el cuerpo, el movimiento, el erotismo y la creación escénica desde la psicología, la neurociencia, la somática, el arte y la danza.

  • El erotismo empieza en la percepción

    Cuando hablamos de erotismo, muchas personas piensan en seducción, baile o sexualidad. Sin embargo, el erotismo empieza mucho antes.

  • Lapdance

    El lapdance es una disciplina de danza que se inspira en los códigos del cabaret, el burlesque y el striptease artístico. Utiliza una silla, el suelo o la interacción con el espacio para explorar la sensualidad a través del movimiento, la presencia escénica, la musicalidad y la expresión corporal.

  • Yoga Nidra: El Viaje de la Arena y el Humo (Disolución Total)

    ¿Sientes la mente saturada o el cuerpo cargado de tensión?

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