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¿Cómo saber si tienes el suelo pélvico débil?

  • 30 jun
  • 3 min de lectura

La fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y sexología María Fernández explica que muchas mujeres conviven durante años con síntomas de debilidad del suelo pélvico sin relacionarlos con esta parte del cuerpo. Comprender cómo funciona es el primer paso para prevenir lesiones y mejorar la calidad de vida.


¿Qué es el suelo pélvico?

El suelo pélvico es un conjunto de estructuras que cierran la pelvis por su parte inferior y sostienen órganos como la vejiga, el útero y el recto.

Aunque solemos pensar únicamente en los músculos, en realidad está formado por:

  • 80 % de tejido conectivo, compuesto por fascias y ligamentos.

  • 20 % de tejido muscular.

Este dato es importante porque fortalecer únicamente la musculatura no siempre es suficiente. La calidad del tejido conectivo también depende del estilo de vida, la alimentación y otros hábitos diarios.


Dos tipos de fibras, dos funciones diferentes

Dentro del tejido muscular encontramos dos tipos de fibras:

  • Fibras tónicas (80 %): mantienen el tono muscular, la postura y ayudan a sostener los órganos.

  • Fibras fásicas (20 %): intervienen en el control de los esfínteres y en la función sexual.

Ambos sistemas trabajan continuamente para adaptarse a los movimientos y a los cambios de presión que se producen durante el día.


¿Qué funciones tiene el suelo pélvico?

El suelo pélvico participa en mucho más que la continencia urinaria.

Entre sus funciones principales encontramos:

  • Sostener los órganos pélvicos.

  • Controlar la orina, los gases y las heces.

  • Participar en la respuesta sexual.

  • Estabilizar la pelvis y la columna.

  • Amortiguar el aumento de presión cuando tosemos, estornudamos, levantamos peso o realizamos ejercicio.

Cuando estas presiones se distribuyen correctamente, el suelo pélvico las absorbe sin dificultad. Cuando esa gestión falla de forma repetida, pueden aparecer diferentes disfunciones.


Síntomas de un suelo pélvico debilitado

La debilidad del suelo pélvico puede manifestarse de muchas maneras.

Los síntomas más frecuentes son:

  • Pérdidas de orina, gases o heces.

  • Dolor durante las relaciones sexuales.

  • Dificultad para alcanzar el orgasmo o cambios en la respuesta sexual.

  • Sensación de peso o presión en la vagina o el ano.

  • Sensación de bulto vaginal (prolapso).

  • Abdomen constantemente distendido.

  • Dolor lumbar, abdominal o pélvico.

No todas las mujeres presentan los mismos síntomas, y su intensidad puede variar.


¿Qué factores pueden debilitar el suelo pélvico?

María Fernández explica que normalmente no existe una única causa, sino la suma de varios factores.

Entre los más importantes destacan:

  • Embarazo, parto, posparto y menopausia.

  • Sobrepeso u obesidad.

  • Estreñimiento crónico.

  • Tos persistente o enfermedades respiratorias.

  • Levantar peso repetidamente sin una buena técnica.

  • Malas posturas mantenidas durante muchas horas.

  • Deportes de alto impacto realizados sin una buena gestión de la presión.

  • Alimentación poco equilibrada.

  • Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol.

  • Uso continuado de fajas o prendas muy ajustadas.

  • Factores genéticos relacionados con la calidad del tejido conectivo.

Es importante señalar que correr, practicar CrossFit o hacer ejercicios de impacto no dañan necesariamente el suelo pélvico. El problema aparece cuando estas actividades se realizan sin una buena técnica o sin aprender a gestionar correctamente la presión abdominal.


La importancia de la propiocepción

Uno de los aspectos que María Fernández destaca es la propiocepción.

La propiocepción es la capacidad de sentir y reconocer lo que ocurre en nuestro propio cuerpo.

Muchas personas apenas perciben la zona pélvica durante el movimiento, la respiración o el ejercicio. Cuanta mayor conciencia corporal desarrollamos, mejor podemos activar y coordinar el suelo pélvico en las actividades del día a día.

Por este motivo, disciplinas como el trabajo corporal consciente, la respiración y determinados ejercicios de movimiento pueden convertirse en grandes aliados.


¿Cómo se trata la debilidad del suelo pélvico?

El tratamiento debe ser global.

No consiste únicamente en hacer ejercicios específicos, sino en mejorar diferentes aspectos de la vida cotidiana.

Habitualmente incluye:

  • Adoptar una alimentación saludable.

  • Mantener un estilo de vida activo.

  • Corregir hábitos que aumentan la presión abdominal.

  • Aprender a ir al baño sin empujar.

  • Reeducar la postura.

  • Entrenar la musculatura abdominal profunda.

  • Realizar ejercicios específicos para el suelo pélvico guiados por un profesional.

  • Adaptar el ejercicio físico según la situación de cada persona.

  • Favorecer una vida sexual satisfactoria cuando sea posible.

Cada tratamiento debe adaptarse a las necesidades individuales y progresar conforme mejora la función del suelo pélvico.


Una visión más amplia

El suelo pélvico no funciona de forma aislada. Forma parte de un sistema donde intervienen la respiración, el abdomen, la postura, el movimiento, la pelvis y el sistema nervioso.

Por eso, en nuestra Escuela Online entendemos el trabajo del suelo pélvico desde una perspectiva global. Más allá del fortalecimiento muscular, buscamos desarrollar conciencia corporal, mejorar la coordinación del movimiento y aprender a gestionar las presiones del cuerpo de una forma eficiente y respetuosa con nuestra anatomía.

 
 
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